
Argentina entra nuevamente y por enésima vez en una crisis económica de la que nunca salió. Un país en donde los ciudadanos que la habitan tienen algunos privilegios y beneficios, que en otros países no se tienen; como por ejemplo la salud pública y gratuita, al igual que la educación. Algo que poco se valora, teniendo en cuenta, que las universidades no rebalsan de entusiasmo, y tienen una alta cuota de inasistencia y un gran porcentaje de alumnos que no completan su carrera. La salud pública, llena de héroes sin capa, atienden de la mejor forma que se puede, haciendo milagros que no ocupan la portada de ningún diario, ni media línea en las redes sociales.
Un país lleno de gente espectacular, que se esfuerza día a día en construir un país mejor, y que no logra nunca ponerse de pie. Sacudida constantemente por la oscura clase política argentina, que roza una especie de aristócratas de las peores personas. Lleno de vagos, egocéntricos, ineficientes, corruptos y soberbios. En la clase política actual, no hay diferenciación por partido político, son prácticamente similares.
Una clase política donde no existen visionarios y personas inteligentes e innovadoras, como Perón, Alfonsín, Irigoyen, Sarmiento, Frondizi y la lista interminable de los presidentes anteriores de los 70. Recordamos un Perón fascista, pero arriba de la cresta de la ola. Que implementaba dos planes quinquenales, donde se incluían la base de la energía nuclear, Entel, Ferrocarriles Argentinos, y avances en la industria pesada, etc; que luego serían las bases del desarrollismo de Frondizi. En aquellas épocas la Argentina aún gozaba de grandes logros, como el envió de uno de los primeros astronautas al espacio: el mono Juan fue uno de ellos, el tercero en el mundo, en el año de 1969; que por suerte volvió con vida.
La política actual no tiene nada que ver con los gigantes políticos de antes. Ahora se festejan préstamos del FMI, o subsidios para que el pobre siga siendo pobre. Casi único país del mundo donde las medidas sociales logran resultados desastrosos. Hace más de 30 años, que la pobreza no baja de 25%, mientras que, en países como Bolivia, Chile y Brasil, este indicador ha bajado considerablemente durante este siglo.
Las malas políticas económicas y sociales, son responsabilidades de todo el arco político actual, y se basan en gastos que exceden la capacidad económica del país, y que está dirigidas a ganar elecciones y mantener una estructura política ineficiente y de pocos resultados. Esto se paga con el impuesto más cruel que existe, que es la inflación, que no hace más que empobrecer a la sociedad día a día. El caso más emblemático es Venezuela. Entonces, claramente son gobiernos, donde los únicos favorecidos son ellos mismos, y aplaudidos por sus fanáticos que son sus principales victimas.
Dar vuelta este partido es difícil, pero por la clase por política que se tenemos, que no tiene visión de grandeza y falta total de categoría. Alemania luego de ser devastada en la segunda guerra mundial, se levantó con esfuerzo y trabajo, convirtiéndose en potencia indiscutible, al igual que Japón que soportó dos bombas nucleares. Nosotros sólo tenemos inflación y un mal gasto público, el partido es muy fácil de ganar, si tuviésemos el mismo equipo de gente que atiende en los hospitales o enseña en las universidades públicas. Hoy el partido está perdido, depende de su gente que desplace a la clase política aristocrática, para poner al país en el lugar que se merece.
Autor : Gastón De Piero
Diciembre 2019