Humanos en Reflexión

Un 2020, que nos encontró como hacía tiempo que no sucedía, con una crisis a nivel mundial. Pero esta vez no es por causas económicas, no es la crisis de los 30, sino es una crisis causada por una enfermedad, un virus, el COVID-19. Donde los países han reaccionado muy rápidamente, siguiendo las recomendaciones de la OMS, con el fin de reducir la cantidad de muertos. A pesar de esta reacción, el virus llego en tiempo record, a la gran mayoría de los lugares del mundo, a los cinco continentes; facilitado por la cultura global de viajar de a un punto a otro, en cuestión de horas.

Haciendo un poco de memoria, las mayores pandemias del mundo no duraron meses, sino años, y algunas hoy conviven con nosotros. Una de ellas el VIH, comúnmente llamado SIDA, que existe desde 1981, y se ha llevado la vida de más de 25 millones de personas. Han pasado 40 años, y esta enfermedad aún persiste entre nosotros. En 2018, se estimó en 228 millones los casos de paludismo en todo el mundo. El número estimado de defunciones por esta enfermedad fue de 405.000 para ese año. Como vemos, en el mundo actual convivimos con enfermedades, que en general atacan a la parte más vulnerable de la sociedad. Muchas de estas muertes, se dan en países como África, donde la pobreza brota en grandes cantidades. Y acá la diferencia con el CONVID-19, que no ha atacado sólo a sectores más vulnerables, sino ciudades y países ricos y desarrollados, como EEUU,  con un futuro incierto por su política de contención, o España e Italia, con miles de muertos todos los días. Ciudades como Nueva York y Milán, donde las riquezas abundan, se vieron paralizadas por este virus que avanza con una velocidad de contagio sin precedentes, desbordando cualquier capacidad sanitaria.

La medida actual, contra esta pandemia, hasta el momento, fue la paralización de nuestras actividades económicas y sociales, como nunca se vio, en la mayoría de los países del mundo, durante las últimas décadas. El planeta Tierra, y la naturaleza, nos demostraron, otra vez, que tan débiles somos,  y que nuestra acciones, una vez más generan sus consecuencias. Recordemos que muchas de las enfermedades que hoy circulan en el mundo, son consecuencias de la deforestación y ganadería industrial.          Esperemos que estos nuevos tiempos, sirvan para reordenar nuestros pensamientos, y valorar a aquellas personan que pasan invisibles, aquellos héroes sin capa como mediques y enfermeres [1]; y que tengan no sólo un mayor reconocimiento, sino que ayudémoslos también a hacer más fácil su tarea.

Como contraste, debido a una menor actividad humana,  nos encontramos con un planeta más sano, aire más puro, menos contaminación sonora, aguas más cristalinas, reaparición de fauna autóctona por las calles; merecemos reflexionar que estamos haciendo mal, y lo mucho por mejorar que tenemos. Que usar un automóvil, no era tan necesario, que podemos trabajar en muchos casos, desde nuestras casas, que no era necesario tomar tantos vuelos, y que la “invasión” a aquellos lugares de la naturaleza con fines turísticos, no era tan necesaria. Quizás esta sea la parte positiva de esta pandemia, que tengamos un momento para reflexionar sobre la naturaleza y su lugar que ocupa, y que tanto espacio le hemos robado.

Somos muchos, y para el planeta y sus habitantes no-humanos, es mejor que estemos en casa. Ese es parte del mensaje que leo entre líneas; que tenemos que parar el juego, cambiar nuestras costumbres, acciones, y que no todo debe girar alrededor de nuestros deseos de consumo y libertades, que rozan el libertinaje. Donde no medimos que nuestra libertad, daña la libertad de otros . Somos parte de un sistema, que sólo nos sirve a nosotros, y no a todos, sino a unos pocos. No es una cuestión de capitalismo vs comunismo, ese es un debate para gente con una pobreza espiritual e intelectual importante, es un debate para meditar, para vivir en libertad, respetando la libertad de los otros y las futuras generaciones. Es tiempo de una mayor solidaridad y de reflexionar, de cómo vamos a volver, el día después de la pandemia. Vamos a ser los mismos, devorarnos el mundo, de una forma egoísta, o vamos a entender que debemos cambiar nuestras acciones?   La pregunta esta sobre la mesa…

 

 

[1] Me resisto bastante a escribir con “e”, pero en esta ocasión me resulto útil y representativo