El gobierno argentino se conforma por especialistas en economía con doctorados y maestrías, y un presidente que escribió varios libros sobre economía, y por otro lado se propone un plan que parece salido de una película de humor.
Países como EEUU presentan planes estratégicos económicos y educativos (ED.GOV[1]) alineados con sus objetivos, al igual que Alemania, Japón, China entre otros.
Mientras tanto el plan argentino es irrisorio, parece escrito por el alumno repetidor de primer año, que no ha estudiado, y no ha leído lo que había que estudiar. Las empresas, el campo e inversionistas parecen no ser escuchados por el gobierno actual, ya que, de acuerdo a sus requerimientos para invertir y crecer, requieren un país con más infraestructura, más mano de obra calificada, instituciones solidas y un camino a futuro predecible. Nada de eso parece estar encaminándose ni desde lo publico ni lo privado. El sector del campo, uno de los mayores contribuyentes del estado, no recibe en obras lo aportado a través de impuestos, ni rutas, ni una red ferroviaria eficiente.
El supuesto plan de gobierno se centra en el que el “ciudadano común”, en este 2025 saque sus ahorros en negro en dólares y los consuma. Algo que va en contra por un lado de los controles que existen en cualquier país desarrollado para prevenir el lavado de narcotráfico. Ningún argentino en su sano juicio en un país en recesión y caro en dólares, va a quemar sus ahorros, para que el gobierno intente reactivar la economía. Es un plan sin sentido, que advierte las pocas ideas y dogmatismo del gobierno, que no empatiza con la realidad del ciudadano y el empresario, y que mientras la gente lo apoye, como ha apoyado en su momento a Alberto Fernández, la decadencia del país seguirá por su camino.
Al margen de la critica al gobierno, la gente que vota, debería meditar sobre sus elecciones en los actos democraticos. Al menos en los últimos 10 años, ha elegido más en función al odio y sentimientos, y no en función a la racionalidad, leyendo y debatiendo propuestas y proyectos. En la última elección de CABA, ganó Adorni, prácticamente sin propuestas claras para la política local de la ciudad, y con una lista donde algunos de sus integrantes no tienen un CV, ni un Linkedin a la altura del cargo. Sin embargo, gano con un 30%, que respondió más a un voto castigo hacia las ineficiencias y desaciertos del PRO. Otros candidatos como Yamil Santoro, presentó más de 100 proyectos de ley, un trabajo infinitamente mejor que la LLA y el PRO, sin embargo, obtuvo el 0,7%, porque la gente vota con el sentimiento y no con la razón, y bueno los resultados mediocres de quienes gobiernan están a la vista. Un hecho similar ocurrió con Alberto Fernández, quién ganó sin propuestas ni proyectos, fue electo por un castigo a los desaciertos de Mauricio Macri, y los resultados de su gestión fueron un desastre.
La gente debe dejar de votar con odio en la boleta, y empezar a elegir opciones que sumen y no que destruyan, dividan y resten, como el actual gobierno de Milei, que también fue otro voto castigo. Sólo Dios sabe en que estado deplorable dejará al país. El plan “colchón” ya criticado por varios, entre ellos el flamante Ricardo Darin, permitirá a los narcos y delincuentes como Cristina Kirchner, gastar su dinero obtenido ilegalmente, sin ningún control ni problema. Es un gobierno oscuro, que divide y aplasta al que se esfuerza y trabaja todos los días. No hay ningún plan de desarrollo estratégico de ningún tipo en beneficio, como describimos al empezar esta nota. Ni siquiera para planificar pavimentar una ruta. Es un plan oscuro qué sólo la gente lo puede cambiar por luz si vuelve a pensar a la hora de votar. No olviden que el odio es el instrumento más efectivo de los déspotas, para controlar a las grandes masas en función de sus locuras y objetivos. No seas parte del Plan Oscuridad.
[1] https://www.ed.gov/sites/ed/files/about/reports/strat/plan2022-26/strategic-plan.pdf