La Cultura Perdida

La Cultura Pérdida

El progreso tecnológico en estos tiempos vuela, y con él, el cambio de hábitos, costumbres y cultura. Hoy en día para comunicarnos a diario, tenemos infinidad de medios: las poderosísimas redes sociales, los emails, llamados de celular, mensajes, blogs, micro blogs, etc. Toda comunicación tiene que ser ya! No puede esperar al otro día.

Información, fotos, videos y cualquier cosa en formato digital, se comparte en forma pública o privada. Millones de bits se intercambian por día, sin importan la distancia y a un costo casi gratuito y al alcance de todas las clases sociales. Compartimos vivencias, eventos, encuentros, prácticamente todo pasa por la web o las apps de los celulares.

Toda una generación ha nacido con este mundo frenético de la tecnología, donde todo se vuelca en forma de bits casi como si fuese una obligación, como si fuese una droga. Como si algo malo pasara si no lo hacemos.

Los amores, las amistades, todo circula en formato de 1 y 0, o mejor dicho en formato digital. Existe esa necesidad de mostrarlo todo, de opinar sobre todo, todo se viraliza; mentiras y verdades.

Para lo que venimos de generaciones anteriores, vivimos el antes y el después de este boom de tecnología y de culturas y costumbres. Podemos ver quizás, qué se ganó y qué se perdió.

Indudablemente con estos cambios, se han mejorado infinidad de cosas, como el acceso ilimitado a la información; ya casi cualquier cosa podemos encontrar por internet. Podemos realizar compras, consultar mapas, fotos y videos de lugares, estudiar, hacer cursos, etc. En fin, ilimitadas ventajas nos trajo internet, los celulares y sus apps.

Pero qué tal si hablamos de sus desventajas o qué perdimos?

Las generaciones nuevas no lo pueden ver ni analizar. Hoy sería impensado vivir sin un celular y sin las redes sociales. De hecho, una gran parte de la sociedad, usa todo esto en forma enfermiza diariamente.

Cómo era la vida antes? Cómo se juntaban con amigos si no había ni emails, ni grupos de WhatsApp y a veces ni teléfono? Simplemente si uno se quería juntar, los pasaba a buscar por las casas. Ibas directamente a tocar el timbre y muchas veces te quedabas a comer. Cómo sabía el resto dónde estabas? No lo sabía, tampoco existía esa psicosis actual de que algo malo le paso. Tampoco existían los psicólogos en forma masiva, y sin embargo nadie tenía los problemas de infelicidad que tiene hoy la gente. Y nadie tampoco pensaba en ser feliz como muchos piensan hoy. La felicidad estaba en el camino del día a día.

Y cómo era la vida sin Facebook y sin las quinientas fotos y videos digitales? No existía esa locura de sacarle foto a todo, todo el tiempo; y mucho menos selfies. Las vacaciones se disfrutaban, y como mucho se sacaban unas 36 fotos, un rollo. Que uno luego revelaba y guardaba de recuerdo en algún álbum impreso. Y cada vez que alguien te visitaba a tu casa le mostrabas tu álbum. Las fotos no eran algo público como es hoy. Que todo el mundo sabe lo que haces y dónde vas, ya sea amigo o no.

La vida indudablemente era menos superficial. Uno no vivía para un sistema, compartiendo de todo. Se vivía a otra velocidad, con menos stress, con menos envidia y con amigos de verdad y con más amor. La familia era el eje central de todo.

Hoy las estructuras familiares se van perdiendo, muchos padres separados e hijos desatendidos y abandonados. La tecnología parece jugar a favor del narcisismo, egocentrismo y la superficialidad. No parece haber más historias de amor. Esas que duraban.

El tiempo pasado era mejor? Seguramente se vivía mejor, para aquellos que vivimos esos tiempos. Pero no está todo dicho, son tiempos de cambio. Lo mejor seguramente está por venir.