Amor por el país, amor a una bandera, son conceptos y sentimientos que se incorporan a nuestra vida desde muy pequeños. Juramos por la bandera, cantamos el himno nacional, aprendemos nuestro idioma nativo, y los primeros relatos históricos de nuestra patria. Celebramos el día de la independencia, la conmemoración de nuestros héroes; nos inculcan de muy temprana edad y de forma casi obligatoria los sentimientos nacionalistas, religiosos y/o de dependencia hacia alguna cultura o raza, según el país o de la familia a la cual pertenezcamos . Estos sentimientos dominarán nuestra vida adulta, y nos harán acercarnos o alejarnos de las personas, según a que país, religión o raza, pertenezcan. En la escuela tanto primaria y secundaria e incluso universitaria, nos enseñan las batallas y guerras históricas, donde miles y millones de personas han muerto y muchas veces con un fin incomprensible territorial o ideológico. Nos formatean continuamente con estos conceptos de división territorial y nacionalista, que no deja de ser un imaginario humano, con objetivos de poder, fanatismo, egoísmo y administración de recursos; y por supuesto de dominación masiva. Las guerras han unido pueblos con el único fin de enfrentarlos unos con los otros, por algún motivo territorial , ideológico, religioso y/o histórico. Donde miles o millones son obligados a luchar sin sentido, dejando su vida y su familia . Las batallas se explican como parte de la historia, pero son poco cuestionadas. Realmente fueron necesarias todas las guerras humanas? Es correcto el enfoque que se les da desde el ámbito educativo o cultural cuando estudiamos historia? Hoy siguen existiendo, como por ejemplo el conflicto entre Rusia y Ucrania, una guerra que sufren tanto los ciudadanos rusos como los ucranianos; es una guerra de poder donde se mezcla el nacionalismo, los recursos y el poder. Seguimos repitiendo los mismos errores del pasado, donde las victimas somos todos, porque las consecuencias son también económicas; nadie normal quiere una guerra en los tiempos que corren, sin embargo existe una gran indiferencia por parte de la dirigencia mundial, ante el sufrimiento del pueblo ucraniano, y también de los opositores rusos que son encarcelados.
Los nacionalismos, ideologías políticas, religiones y culturas, siguen siendo una fuente de dominación de las estructuras del poder; debe llegar la hora de cuestionar nuestro sistema de vida, de educación y de gobierno. Si Rusia y Ucrania no existiesen como países ,pero si sus ciudadanos, lógicamente esta guerra jamás se hubiese iniciado. Las estructuras de poder utilizando los sentimientos nacionalistas pueden lograr estos enfrentamientos entre ciudadanos . Que sucedería si Rusia, Ucrania y los países europeos, formarán parte de una gran comunidad? Existiría este conflicto? Claramente no. Los viejos enfrentamientos entre Francia y Alemania, que fueron una de las causas de la primera y segunda guerra mundial, se solucionaron a través de tratados de unión y colaboración, que hoy son parte de la Unión Europea; una comunidad política donde el mayor logró fue la paz. La misma solución debería correr para estos conflictos nacionalistas, que da la oportunidad a grandes lideres fascistas de iniciar guerras sin sentido alguno, con el único fin de mantenerse en el poder, como es el caso de Putin; y como fue el caso de Malvinas, que fue una guerra para sostener una dictadura, donde jóvenes en contra de su voluntad fueron enviados a la guerra de Malvinas, ante la mirada indiferente de un pueblo. Pregono por un mundo con la menor cantidad de divisiones posibles, sin más racismos, sin más pasaportes, y con mayor acuerdos de unión, paz y libertad. Estamos lejos, pero más cerca que el siglo pasado; los lideres mundiales y la ciudadanos debemos caminar en esta dirección, para evitar estos actos bélicos, que son continuamente promovidos por una parte de la comunidad mundial a través de los medios masivos de comunicación, a través de películas, series, videojuegos, y que terminan siendo dolorosos para cualquier pueblo . Construyamos un mundo sin fronteras.