El rebote en la Era Milei

La palabra crisis parece eterna en la Republica Argentina. A seis meses de la asunción del presidente Milei, pocas cosas cambiaron, y muchas en torno a lo social han empeorado. La clase política espera un rebote de la economía, luego del reordenamiento económico que incluyó la actualización necesaria de las tarifas, pero también un recorte económico que en muchos casos afecto el empleo de miles de personas. El costo del desorden presupuestario, corrupción, populismo y desmanejo del gasto público, tiene un costo altísimo que tendrá que pagar otra vez la gente; sumado a esto los prestamos irresponsable e impagables en la era Macri, que hace que el país se tambalee cuando una fecha de vencimiento se aproxima.

El famoso rebote que muchos están esperando, difícilmente reactive la economía y ponga en funcionamiento al país nuevamente; un 55% de pobreza condiciona cualquier tipo de recuperación y mucho más si el actual gobierno no tiene un rumbo claro. Varios comparamos este gobierno con la presidencia menemista de los 90, y en parte lo es en lo que respecta al intento de las privatizaciones, los fuertes ajustes y la recesión de aquella época. El llamado libertarismo argentino, no es ningún experimento nuevo, sino una versión desmejorada e inexperimentada de aquellos años. En la época menemista, de tinte neoliberal, por el achique de estado y mejora de eficiencia del mismo, existía un rumbo y había proyectos, que en algunos se concretaron, como la construcción de Puerto Madero, y la modernización de la Panamericana; y otros como la Aero Isla no prosperaron por los estudios de impacto ambiental.

Seguramente exista un rebote en los próximos meses, pero para un determinado sector de la sociedad, que podrá “disfrutar” los beneficios de la estabilidad económica, que de a poco empieza a quedarse. Luego aparecerá la falsa frase del derrame de la copa y los falsos beneficios económicos de las privatizaciones, que ningún país realiza en estos tiempos y que los argentinos las sufrimos. Milei no es un presidente para este país tan importante, por su falta de visión federal, falta de proyectos y el déficit eterno de trabajar en equipo con los gobernadores de todas las provincias. Tanto la educación como la salud son ejes fundamentales de cualquier país, que parecen a la deriva por el momento y fuera de agenda nacional. Lo cierto es el importante apoyo que cuenta, frente a las otras fuerzas políticas, que lo único que han hecho siempre es cuidar su quinta y sus puestos políticos, olvidándose totalmente de la gente. El futuro del país es una gran incógnita, pero es probable que tengamos una suave brisita en los próximos meses del año.