La nueva generación y sus desafios

La nueva generación, nace conectada a internet y a las redes sociales, pero por sobre todo es consiente de las problemáticas del mundo actual, en especial de temas como ambientales y sociales. No es una generación que niegue la realidad, sino que toma conciencia y actúa en consecuencia o al menos una parte de ellos; un ejemplo son los veganos, que no sólo tienen su dieta para evitar el “asesinato” de animales, sino que además ahora toman conciencia del efecto negativo que trae consumir carnes en el planeta. Los desafíos de cambio para mejorar el futuro están hace décadas tanto en los temas de plásticos, contaminación ambiental, cambio climático, etc.; recuerdo una marcha majestuosa en Paris en Septiembre del 2007 en contra del uso del plástico. Recién hoy en el 2019, doce años después, la Unión Europea prohibió el uso de plásticos de un solo uso, pero los cambios aún no se ven. Y esto es solo en Europa, no corren la misma suerte países como China, Rusia, y los países americanos.

El acuerdo de París tiene como objetivo que la temperatura para el 2030, no aumente más del 1,5C-2 C, algo que no se está cumpliendo y ni tampoco existe tendencia alguna de que la emisión de CO2 disminuya. A todo esto en el 2018, aparecen las huelgas de Friday For Future (Viernes por el Futuro, en español), lideradas por la valiente Greta Thunberg; donde se exigen acciones concretas a todos los gobiernos del mundo para cumplir el compromiso del Acuerdo del Paris. No recuerdo, marchas en simultaneo en todo el mundo, por un mismo propósito, y mucho menos lideradas por jóvenes de secundaria, que están preocupados por su futuro. Sinceramente dan vergüenza una vez más los políticos, la falta de reacción, actitud y compromiso con la sociedad y las futuras generaciones. No sólo los políticos, sino también una parte del mundo empresarial que no está comprometida con la sociedad y los impactos ambientales, y por sobre todo los padres de estos chicos que en muchos casos ignoran los reclamos.

Para ser sincero, el cambio requerido no es una tarea fácil, son demasiadas variables a cambiar y tocan el corazón (core) del sistema en que vivimos, en lo más adentro de la cultura del ser humano, que no es tan racional. Nos comportamos como cualquier animal o insecto, que se come absolutamente todo, sin importar el día de mañana; así como hace la langosta sobre un cultivo. Se multiplica en millones y hasta no exterminar los cultivos no para. En una velocidad más lenta, el ser humano, hace exactamente lo mismo con los recursos planetarios. Aumenta su población exponencialmente y arremete con los recursos que encuentra a su paso. Si seguimos el modelo matemático, la raza humana termina extinta, junto con la mayoría de los seres vivos. Para considerarse un ser inteligente, debería saltar esta prueba y romper el modelo matemático estadístico, pero el sistema en que se monta la vida a diario no se lo permite porque se alimenta de los recursos y del aumento poblacional.

Cambiar el sistema, lo que piden varios chicos de la nueva generación, implica vivir en forma sostenible a lo largo del tiempo, consumiendo la menor cantidad de recursos posibles, algo muy lejos de alcanzar en forma global, pero quizás no imposible en forma regional. Hasta aquí dejamos la puerta abierta a una solución parcial para una próxima nota.