Las ciudades del mañana
Las ciudades son el lugar donde habitamos, nos desarrollamos y vivimos la mayor parte de nuestro tiempo, al menos la gran mayoría que habitamos este planeta. Desde el comienzo de la civilización, existen debates sobre cuál es la ciudad ideal para nuestras vidas, pero eso dependerá de nuestra cultura, preferencias y actividades que desarrollemos. Los científicos hoy en día, se hacen algunas preguntas alrededor de estas cuestiones: ¿Cual es una ciudad justa? ¿Cuál es la ciudad ideal? (Gilderbloom, 2010)
Una ciudad ideal, no es la misma que hace décadas o siglos atrás, los contextos van cambiando; los nuevos desafíos como el cambio climático, contaminación, superpoblación y objetivos como los ODS, hacen que repensemos el lugar en dónde vivimos y de qué forma lo hacemos. Una ciudad debe facilitar el acceso a un trabajo que nos permita vivir, y que nos garantice un nivel digno de vida con crecimiento personal, libertad, ocio y seguridad. A esto se le suman principios llamados “verdes”, como la preservación de los edificios históricos, reciclaje, el incremento del uso de energía renovables y la reducción del uso de la dependencia de combustibles fósiles. (Gilderbloom, 2010)
Según la ONU, gran parte de la población mundial vive en zonas urbanas. De los 8 mil millones de habitantes, más de la mitad vive en ciudades, donde se generan el 75% de las emisiones de carbono, se consumen el 60% de los recursos planetarios, teniendo una relación directa con el cambio climático. Sumado a esto, se estima que la población mundial crecerá a casi 10 mil millones de habitantes para el 2050[i], aumentando por consiguiente el tamaño de las ciudades, presionando aún más sobre los ecosistemas terrestres (ONU, 2023) . El ODS 11, de ciudades sustentables, nos propone mitigar estos efectos contaminantes de las ciudades, a través de sus objetivos, para que las mismas sean más seguras, sustentables y resilientes. Este crecimiento de la urbanización trae como consecuencia, que los servicios queden inadecuados y sobrecargados, como la recolección de residuos, transporte, sistemas de agua, saneamiento, lo cual genera más contaminación del aire, acústica y del agua, empeorando la calidad de vida del ciudadano
En el mundo en el que vivimos, las grandes ciudades son el motor de la economía mundial, así como lo Región del AMBA, que concentra al 40% de la población del país, y una producción del 50% del PBI del país (Cronista, 2020), nos enmarca otro problema que no describiremos, relacionado la asimetría del desarrollo social-económico, que lleva el nombre de macrocefalia.
¿De acuerdo con esta narrativa, en que ciudades queremos vivir en el futuro? ¿Cómo deberían diseñarse o rediseñarse a los nuevos desafíos? ¿Queremos una ciudad para autos, contaminadas, caóticas y llena de cemento? ¿O una ciudad para vivir, con abundante vegetación y parques para disfrutar nuestra breve estancia en este planeta? ¿Cuanto puede sobrevivir un niño sólo en las megaciudades de hoy? ¿Pueden ir solos a la escuela o a un club? ¿Pueden jugar en la calle? Todas estas preguntas y muchas más podemos hacernos para entender en qué clase de ciudades vivimos hoy, y que indudablemente en las últimas décadas han cambiado. Recuerdo cuando era niño jugar varias horas en la vereda, ir al club y andar en bicicleta con amigos sin ningún peligro vehicular ni de inseguridad. Hoy, que un niño no lo pueda hacer, y que tenga restringida su libertad, nos pone un semáforo en amarillo, describe mucho en el lugar en qué vivimos.
Algunas transformaciones, que se van llevando adelante en ciudades como Barcelona, son las supermanzanas de su creador Salvador Rueda. Éstas prometen mejorar el espacio público de esa ciudad, reduciendo drásticamente en su interior la contaminación ambiental, el tráfico y el ruido, generando más espacios para la comunidad. La transformación de las ciudades, no sólo viene desde la política, sino también desde la sociedad: una de las mejores ciudades del mundo, Ámsterdam , tiene cuatro veces más bicicletas que autos, donde más del 60% de su población la utiliza para ir a trabajar y estudiar.[ii]Los beneficios de este gran cambio va desde lo ambiental, una mejor salud del ciudadano, y hasta económica, ya que no tienen gastos de combustibles ni de estacionamiento; la cuenta es redonda. En lo personal, conocí varias ciudades europeas que adoptaron esta cultura, y una de ellas la visité hace poco: Leipzig, en Alemania. Donde todas las mañanas, uno ve pasar un malón de bicicletas, no sólo por bicisendas, sino por calles exclusivas para este transporte, desde oficinistas, profesores, niños, etc. No ver un congestionamiento de tráfico, disfruta de un aire más limpio y menor ruido, es realmente gratificante. Pero estas son ciudades de tamaño medio (entre 500.00 habitantes-1.000.000 habitantes) donde las distancias pueden cubrirse en un tiempo considerable con el uso de la bicicleta.
Estas son algunas de las tantas soluciones que podríamos aplicar en la mayoría de las principales ciudades del país, como Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero, Mar del Plata, Rosario, San Luis, entre otras. Cualquiera de esas ciudades puede convertirse en una “Ámsterdam” o “Barcelona” si se lo propone. Donde no se necesitan grandes inversiones de dinero sino una iniciativa política y un cambio de culturar, para que la gente abandone el uso diario del automóvil, y adopte costumbres más saludables en beneficios de ellos mismos y de la comunidad en general. Además la inversión en transporte público es vital, en especial en grandes ciudades como Buenos Aires o Córdoba, donde el metro, el ferrocarril y el tranvía, deberían ser las principales opciones de transporte, para una ciudad menos contaminada y eficiente.
Pero no todo es ambiental, desde la perspectiva económica, la congestión de trafico y el tiempo de traslado en una ciudad , se traduce en una perdida de eficiencia muy significativa. En EEUU durante el 2018, la perdida por congestión de tráfico, según el World Economic Forum, alcanzó los 87 mil millones de USD[1], y una perdida anual estimada en más de 100 horas por persona sólo por tráfico; algunos ejemplos son Nueva York con 133 horas y Boston con 164hs. ¿Y ciudades como Buenos Aires, cuantos miles de millones pierde año? Analizando estos datos, se pueden justificar inversiones para un sistema de transporte más rápido y eficiente. ¿Cuántas cosas se podrían hacer con esas horas desperdiciadas al año? Descansar más , hacer más deportes , estudiar , sociabilizar , entre otras actividades. Algunos compañeros de oficina pierden cuatro horas diarias en su viaje al centro en auto. Más allá de la pérdida económica y la contaminación que generan, es tiempo que no van a recuperar más. Pierden 22 días anuales, arriba del auto sólo para ir a trabajar equivalente a unas vacaciones de tres semanas . ¿Ustedes cuantas horas pierden? He aquí la importancia del diseño y rediseño de las ciudades del mañana, para que mejoremos nuestra calidad de vida, tengamos ciudades más eficientes, y busquemos un mejor equilibrio ambiental reduciendo la contaminación de los GEI.
Las ciudades del mañana nos presentan muchos desafíos sociales, ambientales y económicos, algunos los nombramos y otros como las energías renovables, la falta de espacios verdes y más biodiversidad, agricultura urbana, una economía más circular y la reducción de residuos,entre otros, nos quedan para un debate posterior. Hay mucho para repensar y trabajar, y la buena noticia, que la gran mayoría de las ciudades y pueblos de argentina, no necesitan grandes recursos económicos para una transformación, sino un cambio cultural y de pensamiento. Podemos vivir mejor, la decisión es nuestra.
[1] https://www.weforum.org/agenda/2019/03/traffic-congestion-cost-the-us-economy-nearly-87-billion-in-2018/
[i] https://www.infobae.com/america/mundo/2019/06/17/casi-11-000-millones-de-personas-envejecimiento-y-nacimientos-en-baja-como-sera-el-mundo-en-2100-segun-la-onu/?gad_source=1&gclid=Cj0KCQjwgL-3BhDnARIsAL6KZ69TRt8ISbfj_pEXT0MFhsgc4KOCX3QE_agGLx_X7l2qWaytCtOZFcMaAiobEALw_wcB
[ii] https://ciclosfera.com/a/como-amsterdam-convirtio-paraiso-bicicleta
AsianDevelopmentBank. (2012). Green Cities. Mandaluyong City, Philippines: Asian Development Bank.
Cronista. (2020). Cronista. Obtenido de https://www.cronista.com/columnistas/Un-buen-momento-para-entender-que-es-el-AMBA-20200529-0018.html
Gilderbloom, J. (2010). Thinking about the ideal city. Sustain.
ONU. (2023). ONU. Obtenido de https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/cities/
TheWorldBank. (2010). Ecological Cities as Economic Cities. Washington: The World Bank.