Milei si o no? Es el interrogante que resuena en la Argentina de hoy, a falta de representantes políticos que estén a la altura de los ciudadanos. En un país que roza el 50% de pobres, una inflación al borde de la hiper, temas de inseguridad preocupantes en las grandes urbes, son algunos de los temas a resolver y que no parecen tener solución visible. Lamentablemente casi ningún candidato o fuerza política presenta un plan de gobierno, y lo que es peor refuerzan sus intereses en repartir los cargos, como es el caso de Juntos. En este contexto aparece la figura Milei, que dice ser representante del liberalismo, con un discurso en contra de la casta política y con soluciones que NO son nuevas en Argentina, y que se centran básicamente en un gran recorte en el gasto público como solución a todos los males. En mi opinión la doctrina liberal, no necesariamente esta relacionada con el gasto público, ni con un mayor o menor presencia del estado, ni con una educación o salud privada o pública. Se puede vivir en un país con una presencia del estado minúscula, salud y educación privada y no tener garantizadas las libertades individuales. Podemos citar como ejemplo, el caso de Somalia cuando se sumergió en un estado anarquista, donde el gobierno no tenía poder en ninguna región de ese país; la violencia y la inseguridad fueron récord por enfrentamientos entre diferentes facciones. Un estado anarcocapitalista, no garantiza ningún derecho ciudadano y mucho menos la libertad. Hago esta aclaración porque una de las banderas de Milei, en algún momento de su campaña, era el anarcocapitalismo. El único que puede garantizar, en el mundo actual, las libertades individuales, es un gobierno fuerte basado en una constitución liberal.
Hay una gran franja de la sociedad que no está para nada contenta con las “ideas de la libertad”, porque lo asocian a los años noventa de Cavallo-Menem. En especial aquellos de más de 40 que han vivido en esos años, saben que significa y que consecuencias puede traer las propuestas de Milei, que no es más que una versión similar del plan económico de Cavallo. Este tipo de planes, pueden traer cambios de todo tipo ,tanto positivos como negativos: una baja en la inflación, baja en los precios, y en lo inmediato una suba importante en el desempleo, si se privatiza o achica una parte del estado, ni hablar si se corta la obra publica. Son medidas que pueden beneficiar en lo inmediato a la clase alta y media alta, pero dudo muchísimo que reduzca la pobreza en el corto-mediano plazo. Por lo general, con este tipo de medidas queda mucha gente afuera del circuito laboral y que puede generar un malestar generalizado, provocando inestabilidad politica-economica. En otras palabras, un gobierno de este tipo no puede durar mucho tiempo, pero lo suficiente para hacer el trabajo “sucio” que nadie quiere hacer, que en mi opinión, no valdrá la pena privatizar las empresas del estado, porque luego vendrá otro gobierno para estatizarlas.
No estoy de acuerdo con romper todo, ni semi-romper todo como dice Mauricio. El liberalismo actual argentino, no tiene nada que ver con el liberalismo de la época de oro donde la Argentina tenía el PBI per cápita más alto del mundo. El liberalismo actual en todas sus variantes es un liberalismo reaccionario, que reacciona frente al populismo kirchnerista y a sus eternos errores económicos-sociales y los casos horrorosos de corrupción, pero no es un liberalismo moderno, ni tampoco propone proyectos de alto impacto en beneficio de las futuras generaciones. Es un liberalismo que apunta a recortar gastos, agilizar temas burocráticos y no va mucho más de ahí. Jamás el liberalismo actual en Argentina ha abordado temas de defensa nacional, como si lo hace EEUU, es más Cavallo lo veía como un gasto. Y mucho menos pensar proyectos de investigación como la NASA, que han hecho grande a la nación del norte. Incluso algunas declaraciones de Lopez Murphy en contra de la movilidad sustentable, como la bicisenda, va en contra del espíritu del ciudadano y en contra de las mejores de las ciudades del mundo como Ámsterdam o Copenhague. ¿Realmente quiero que este liberalismo gobierne en la Argentina? Prefiero mucho más un liberalismo con grandeza como en EEUU, o más progresista como en Europa, y no uno reaccionario que venga a destruir más que sumar. Ni Milei, ni Macri, ni Bullrich, ni Lopez Murphy están a la altura de gobernar un país como Argentina. Como ciudadano argentino, me siento decepcionado totalmente por todas las fuerzas políticas, que no representan a nadie; y es una gran mentira que los partidos políticos están abiertos al ciudadano común. No es así, sino estaría plagado de científicos, gerentes, médicos, comerciantes, emprendedores, etc. y claramente no lo están. TODOS los partidos políticos son hostiles para cualquier ciudadano, quizás en gran medida porque NO se obtienen las respuestas a sus problemas, ni tampoco una luz de esperanza a futuro para resolverlos.
Temas simples como más espacios verdes, terminan siendo inalcanzables e incluso la política actual se BURLA del vecino común, como es el caso de los playones de Colegiales (CABA), que en cualquier ciudad “normal” hubiesen sido destinado a un parque, terminan construyendo otra torre o el intento fallido (por acción de los vecinos de Vte Lopez) de quedarse con un club para hacer un emprendimiento inmobiliario y los ejemplos siguen. La gente común ve como un enemigo al político de cualquier partido político, porque jamás lo representan, sólo lo USAN para fines electorales. ¿Qué tiene que ver Milei con todo esto? Muchos oportunistas ya se están colgando de su candidatura, para seguir haciendo lo de siempre: NADA en favor de la gente. Respondiendo la pregunta, si Milei es la salida: Es un NO rotundo. Su gobierno, si gana, estará sostenido por la pésima clase política de siempre y su plan económico, es insostenible en el tiempo , como lo fue el de Cavallo que termino con un 2001. La salida tampoco es Ezeiza, sino la educación y el trabajo, y tratar de participar en la política, que en la practica, esta cerrada al ciudadano por el momento, pero quizás en un futuro cercano sea más amigable.