El sinsentido Kirchnerista

Alberto Fernández, terminará su mandato el 10 de diciembre del 2023, y entregará un país con infinidad de problemas. Deudas en lo social, educacional y en lo económico, y con un país sin un horizonte, y sin futuro como nos tienen acostumbrados los políticos argentinos. Alberto un presidente, como otros que tuvo que gobernar durante una pandemia mundial generada en y por China, y con sequías récord al igual que países vecinos como Bolivia o Uruguay.

Alberto asumió sin un plan claro, pero con apoyo de Cristina Fernández de Kirchner, con un resultado en las elecciones, que respondió más a un castigo hacia el mediocre gobierno de Mauricio Macri. Un presidente que jamás tuvo un Norte para gobernar. No le interesó bajar la inflación, ni la pobreza, y mucho menos combatir la inseguridad que azota principalmente a Rosario y al Conurbano Bonaerense. Sin lugar a dudas, a diferencia de otros gobiernos, no tuvo ministros sobresalientes, ni que le sumen imagen a una gestión que no tuvo intenciones de buscar una reelección. La aparición de Sergio Massa, en el último año, como ministro de Economía, no le sumo absolutamente nada. Fue un gobierno, sin ideas, que trató de mantenerse en pie durante los cuatros años para llegar a una elección que sorpresivamente tuvo chances de ganarla en el ballotage.

Argentina es un país que sufre su falta de desarrollo económico, y su concentración de población y producción en Buenos Aires; la famosa macrocefalia y sus asimetrías a lo largo y ancho, que siempre le pasa factura a la ciudadanía a través de altos impuestos e inflación. Gastar de más, y muchas veces injustificadamente para hacer política, parece ser una regla en los presupuestos que se aprueban en el Congreso Nacional. Tomar deudas impagables, emitir dinero en forma descontrolada, sin ningún tipo de control, son cuestiones que deberían corregirse en los futuros gobiernos, a través de un proceso de autorizaciones por Comité. Muchas cuestiones que podrían poner a la Argentina en el camino del desarrollo y la eficiencia se encuentran cajoneadas y congeladas por las miserias de los políticos: la cuestión de mover la capital, la creación de la región del AMBA, el impulso hacía las energías verdes, limpias y libres, y la discusión de un nuevo modelo de país, que este en línea con el mundo actual, y no que se reduzca a un modelo agroexportador de venta de soja y carnes.

No es posible obtener resultados positivos en una gestión, si uno no tiene un plan para resolver las cuestiones que le urgen a la sociedad y al país. ¿Qué esperaba Alberto, que las resuelva el espíritu Santo? Fue un gobierno sin sentido, hacía la nada misma, que nos deja un país quebrado económicamente y una sociedad desilusionada, con una oposición que también defrauda y defraudó al pueblo argentino. Vienen años difíciles, donde injustamente lo pagará la gente de bien, la que trabaja y estudia todos los días, y qué sólo quiere vivir tranquila, comer una buena comida, disfrutando la vida en una ciudad con grandes parques, sin ruido, sin tráfico, sin polución, con movilidad sustentable, con limpieza, seguridad y tranquilidad, como en Viena o como en Barcelona. No es tan difícil, pero siempre estamos un poco más lejos del país que queremos. Me quedo en estos últimos 4 años , con lo que dieron los profesionales de salud, fuerzas de seguridad y todo el personal que arriesgo su vida en la pandemia, y con la alegría mundial que nos dio la selección.